viernes, 16 de mayo de 2008

Un poco de tecnología

No sé si le ha pasado a ustedes, pero yo suelo pelearme con mi computadora bastante seguido. Un ejemplo cercano, hace rato traté de conectarme al internet, pero mi computadora se negó a enlazarme. Lo peor del caso, es que mi hermano va, la prende, y de repente el aparatito se dispone a funcionar correctamente, conectándolo al internet y al messenger en un instante. Me pregunto si será porque tienen un amorío. Después de todo, mi hermano se la pasa toda la tarde pegado a la máquina ésta. Siempre está chateando o bajando música. Creo que han desarrollado un relación tan fuerte, que la computadora se pone remilgosa con cualquier otro miembro de la familia que quiera utilizarla. Aunque, después de todo, puede que sólo sean delirios míos. Sí, creo que es lo más probable.

Empezando a perder el tiempo

Si me he animado a crear este espacio es sólo porque quería quejarme. Y de lo primero que quiero quejarme es de la cantidad de páginas que, sólo para obtener un poco de información o dejar un comentario, te obligan a abrir una cuenta. Estoy saturada de cuentas que nunca veo y de las cuáles ni siquiera me acuerdo que tengo. Claro, cómo a fuerza debo dejar mi correo electrónico, veo mi e-mail lleno de invitaciones para convertirme en amiga de extraños , que estoy segura, no tienen más ocupación en sus vidas que perder el tiempo (¡Como si no tuviera bastante con las cadenas que me mandan por montón mis amigos). Y si alguna vez se me ocurre aceptarlos (lo cuál sucede sólo por aburrimiento o error de dedo) tengo lidiar con más de un pervertido, que lo único que quiere es intercambiar fotos pornográficas. Por eso mejor elimino todas las invitaciones que puedo. Claro que no falta un amigo de carne y hueso que te reclama por no haber aceptado su invitación cibernética. Así que movida por la culpa, me veo en la triste tarea de anotar un poco de información para crear una cuenta que nunca (o tal vez algún día muy lejano) voy a visitar.