lunes, 9 de junio de 2008

Volviendo


Hace tiempo que no entraba, pero fue debido a mi falta de memoria. No podìa recordar ni mi nombre de usuario ni mi contraseña. Espero no olvidar mi nueva contraseña, porque es todo un relajo restablecerla, sobre todo si no puedes recordar que cuenta utilizaste para que te notificaran cualquier aviso. Y aunque digan que el olvido es la otra cara de la memoria, resulta muy molesto no recordar lo que has hecho anteriormente (y eso que no suelo emboracharme). Supongo que será peor para otras personas (como los viejitos), pero es molesto ser joven y tener no lagunas, sino océanos mentales. Todavía los que han ingerido una gran cantidad de alcohol y se despiertan al siguiente día en una cama extraña, en una casa diferente y con ropa distinta tienen pretextos, pero yo no puedo justificarme más que diciendo que los dioses no me concederieron el don de la retención. Creo que no soy la única con este problema, en el mundo hay muchos desmemoriados como yo (sobre todo algunos hombres cuando les preguntas que fue lo que hicieron la noche pasada). En fin, he vuelto, aunque quien sabe por cuanto tiempo.

viernes, 16 de mayo de 2008

Un poco de tecnología

No sé si le ha pasado a ustedes, pero yo suelo pelearme con mi computadora bastante seguido. Un ejemplo cercano, hace rato traté de conectarme al internet, pero mi computadora se negó a enlazarme. Lo peor del caso, es que mi hermano va, la prende, y de repente el aparatito se dispone a funcionar correctamente, conectándolo al internet y al messenger en un instante. Me pregunto si será porque tienen un amorío. Después de todo, mi hermano se la pasa toda la tarde pegado a la máquina ésta. Siempre está chateando o bajando música. Creo que han desarrollado un relación tan fuerte, que la computadora se pone remilgosa con cualquier otro miembro de la familia que quiera utilizarla. Aunque, después de todo, puede que sólo sean delirios míos. Sí, creo que es lo más probable.

Empezando a perder el tiempo

Si me he animado a crear este espacio es sólo porque quería quejarme. Y de lo primero que quiero quejarme es de la cantidad de páginas que, sólo para obtener un poco de información o dejar un comentario, te obligan a abrir una cuenta. Estoy saturada de cuentas que nunca veo y de las cuáles ni siquiera me acuerdo que tengo. Claro, cómo a fuerza debo dejar mi correo electrónico, veo mi e-mail lleno de invitaciones para convertirme en amiga de extraños , que estoy segura, no tienen más ocupación en sus vidas que perder el tiempo (¡Como si no tuviera bastante con las cadenas que me mandan por montón mis amigos). Y si alguna vez se me ocurre aceptarlos (lo cuál sucede sólo por aburrimiento o error de dedo) tengo lidiar con más de un pervertido, que lo único que quiere es intercambiar fotos pornográficas. Por eso mejor elimino todas las invitaciones que puedo. Claro que no falta un amigo de carne y hueso que te reclama por no haber aceptado su invitación cibernética. Así que movida por la culpa, me veo en la triste tarea de anotar un poco de información para crear una cuenta que nunca (o tal vez algún día muy lejano) voy a visitar.